De los deberes a los retos.

Me sumo al debate deberes sí, deberes no en la enseñanza primaria y secundaria. Propongo sustituir los deberes por retos.

¿Cómo lo justificas? Mi argumento principal es que es sin duda lo que me habría gustado hacer en mi formación obligatoria. Si no parece fundamento suficiente, no sigan leyendo, porque es todo lo que puedo aportar. Bueno, algo lo completaré con mi experiencia en el diseño de un programa de grado universitario.

La pesadilla de los viajes en coche

Empiezo con una historia. Real. Me dio su permiso para compartirla, usando un nombre distinto.

Para Carolina los viajes en coche eran una tortura. Mareo asegurado siempre. Acababa transformando los viajes familiares en una pesadilla, sin culpa de nadie. A mí también me pasaba. Pensar en el próximo viaje era lo peor de las vacaciones.

Un día la madre de Carolina la llamó antes de emprender el temido nuevo viaje.

-Mira, necesito que me ayudes. Me gustaría que me dieras alguna buena idea de cómo te gustaría hacer a ti para tener tu cuarto un poco más ordenado. Te dejo que lo pienses durante el viaje. Cuando lleguemos, me cuentas tu propuesta.

Al llegar a destino Carolina fue efectivamente con su propuesta a su madre, que ella escuchó con la máxima atención. Vieron juntos cómo podrían poner en práctica esas ideas. Carolina las empezó a poner en práctica encantada a la vuelta de las vacaciones -¡eran sus propias propuestas!-. La habitación apareció más ordenada que antes. Y por primera vez Carolina no se mareó durante el viaje. Pasó de pesadilla al espacio y tiempo con el que contaba con sacar adelante su reto. Casi deseaba alargar el viaje para conseguir cerrar mejor su propuesta.

Después de ese primer reto vino un segundo y otro y otro más. Primero fueron los viajes la excusa para lanzar retos, pero después ya se convirtieron en parte del diálogo que acompañaba a madre e hija. Los retos salieron pronto de su habitación, para adentrarse a cómo ayudar a sus amigas, qué ideas de mejora propondría para el barrio… Hoy Carolina, al que tengo el honor de contar entre nuestros estudiantes, convierte cualquier problema en oportunidad y reto.

Retos en lugar de deberes

La misma palabra “deberes” la convierte en antipática y enemiga de los intereses propios del niño y del joven. Me temo que su contenido muchas veces también. La propuesta de cambio no es meramente terminológica, ni mucho menos. Me parece que es cambio radical de planteamiento, fines, objetivos y medio.

¿En qué consiste el reto? En un reto. Me sorprende que se tenga que llegar a la quinta acepción de reto para encontrar a la que considero que es la principal acepción asociada al reto:

5. m. Objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta.

Diccionario R.A.E

Ya es indicativo que de las seis nociones que DRAE propone de reto, cinco de ellas tengan connotaciones directas negativas.

Pero la quinta acepción sí que recoge bastante bien la esencia del reto, también en el proceso formativo. No de manera perfecta, porque creo que la esencia del reto no estriba en que sea “difícil” sino en que supone afrontar algo nuevo, en parte desconocido. La novedad y la falta de conocimiento, recetas o manuales para resolverlo pueden convertirlo ciertamente en algo difícil. Pero no es la dificultad ni lo que se busca ni siempre se encuentra, sino la novedad.

Los deberes generalmente sirven para repetir, ejercitarse y asentar lo ya enseñado por el profesor, por lo que el componente principal de los deberes está asociado a lo ya conocido. La propuesta reside en centrar el trabajo fuera del aula en lo desconocido, con los retos.

¿En qué consisten los retos en enseñanza obligatoria?

Dicho está: reto es plantear al alumno que aborde una cuestión que no conoce y que por lo tanto todavía no ha sido tratada con el profesor en clase. Los retos llevan a una lógica de aprendizaje casi opuesta a la de los deberes. Los deberes normalmente están enfocados en “problemas cerrados”: hay una solución correcta que hay que encontrar; por esencia, el contexto de los retos es el de los “problemas abiertos”: es casi imposible reducirlos a una solución, porque no suele haber solución, sino elementos relevantes a identificar. Los deberes se suelen resolver siempre de modo unívoco, con todos los estudiantes usando las mismas herramientas; en los retos cada chico lo aborda con su propia lógica, con sus propias pistas, con las herramientas que más le convencen. Los deberes se suelen resolver con ayuda de los apuntes de clase, con los manuales; en los retos eso es imposible, porque el reto siempre aborda lo que todavía no se ha visto en clase. Los deberes se suelen resolver y corregir con respuesta buena, respuesta mala; en los retos casi todas las respuestas son valiosas, porque ayudan a entender la cuestión que se va a tratar. Los deberes confirman aprendizajes (en el mejor de los casos); los retos los activan, porque se han nutrido de la pregunta inicial del docente y de la colección de preguntas que se ha hecho el estudiante al intentar abordarlos. Los deberes tienden a hacer creer que los problemas tienen una solución unidimensional; los retos muestran que las vías para abordar un problema son siempre multidimensionales. Los deberes tienden a simplificar los problemas; los retos tienden a plasmar y manifestar su complejidad. Los deberes conectan sobre todo con el razonamiento deductivo, mientras que los retos se sustentan principalmente en el razonamiento inductivo. Los deberes tienden a reforzar la distancia y separación de roles entre profesor (sabe y enseña)-estudiante (no sabe y aprende); los retos tienden a formar chicos con capacidad autónoma para aprender, con capacidad propia para enseñar. Los retos nos llevan a la zona que me gusta, porque transforma a los niños de estudiantes en aprendientes.

Los deberes mantienen al estudiante en el mundo de lo conocido, mientras que los retos lo introducen en el mundo de lo que está por descubrir, de lo nuevo. Introduce al niño en el mundo de la aventura, como parte esencial de su proceso formativo. Leo muchas cosas sobre la necesidad de favorecer la capacidad de jugar de los niños en la escuela. Leo sobre la introducción de técnicas y herramientas de “gamificación” para conseguirlo en el contexto de contenidos y asignaturas tradicionales. Para mí la lógica del reto es juego nuevo puro y por eso es también aprendizaje puro.

Diseño de retos

Preparar retos para que se integren bien en el proceso formativo de los alumnos requiere pericia, sin duda. Hay que encontrar con la buena pregunta, el buen tema, que permita una buena orientación de las pesquisas de los alumnos fuera de la clase y que genere un contenido que permita buena integración de los resultados para el avance real de la clase en las materias tratadas.

Al mismo tiempo, una de las características propia de los retos es que son de versatilidad casi infinita: el trabajo fuera de clase puede ser individual, en pequeños grupos o en grandes grupos; pueden ser de búsqueda de información, de entrevistas, de experimentación, de reflexión pura; pueden ser de evento único o de etapas consecutivas; los formatos en los que volcar la respuesta al reto son también casi infinitos, con grado de flexibilidad determinado en cada reto.

La entrega de los retos y/o la presentación de los resultados en clase pueden revestir también multitud de formatos. En muchos de ellos son extremadamente útiles algunas herramientas digitales, tan denostadas por algunos pedagogos.

Si por alguna razón se considera que el reto no lleva a cubrir todo el impacto formativo que aportan actualmente los deberes, mi propuesta sería completar los retos con “entrenamientos”. Pero de eso hablaría en otra entrada del blog en el futuro.

Impacto formativo y transformativo de la lógica de retos

Cada reto abordado por el niño y el joven ha sido una vivencia personal. Una oportunidad para explorar, para descubrir, para buscar y escoger camino. El reto se convierte en compañero para aprender disfrutando. También genera dudas, miedos, fracasos, como todo reto. El reto da una capacidad más amplia que los simples deberes de explorar la causa de miedos y fracasos, y ofrece nuevas oportunidades para abordarlos, porque después de un reto viene otro nuevo reto. Los retos anclan a los estudiantes en la cultura de la pregunta, de la pregunta constructiva, de la pregunta creativa, del ¿por qué no? Pero sobre todo, de la pregunta. La pregunta es el aliado siempre fiel del aprendiente.

Al ser el reto un camino que cada uno ha recorrido libremente sin mapa claro, muchas veces permite que ese mapa se configure en parte por la agregación de caminos recorridos. Los retos permiten ver puntos comunes y puntos divergentes o creativos. Abre multitud de oportunidades de aprendizaje y reflexión crítica colectiva. Como apuntaba, el reto refuerza el razonamiento inductivo. Al estar basado en experiencia personal y su integración y comparación con la experiencia de pares, su capacidad de aprendizaje profundo es sólida.

El reto permite de manera intrínseca abordar un problema abierto por vías diferentes; para ello basta con que el profesor de libertad de exploración suficiente. No sé si existen inteligencia múltiples, pero sin duda los retos permiten y refuerzan que cada aprendiente aborde los retos desde una personal, aquella con la que está más a gusto y con la que puede ofrecer aportaciones más interesantes a la clase. Cabe mucho margen de respuestas; basta con que el profesor no agoste las capacidades de unos y otros.

Soy de los que cree que ni el problema ni la solución está en el sistema educativo. Por lo que no hace falta esperar a la próxima reforma maravillosa de la educación para reformar el proceso formativo. Cualquier escuela puede plantearse de alguna manera los retos. Cualquier profesor puede plantearse de alguna manera los retos. Y si fallan la escuela y los profesores, cualquier madre y padre se puede convertir en un activador de retos, como lo es la madre de Carolina.

Y si eres estudiante el que me estás leyendo, y ves que en tu proceso formativo te están fallando escuela, profesores y padres, tú mismo te puedes convertir en lanzador de tus propios retos de aprendizaje ligados a los contenidos educativos que tienes que afrontar. Ser aprendiente.

***

No soy profesor de primaria ni de secundaria. No tengo hijos en edad escolar. No soy especialista en educación. No tengo experiencia directa de las prácticas docentes actuales en primaria ni secundaria. No sé cómo son los deberes hoy en general. Fui alumno de educación obligatoria. Viví mi experiencia formativa y he contado en esta entrada cómo me hubiera gustado que fuera, con una orientación hacia los retos y no hacia los deberes que siempre estuve haciendo. También soy profesor universitario. Y director del grado Economics, Leadership & Governance. Y porque el perfil formativo que buscábamos y necesitábamos lo requería, los alumnos de este programa están integrados en la cultura del aprendizaje del reto, a través de distintos instrumentos. Por el impacto transformativo que observo en los estudiantes, no me arrepiento de esta apuesta. Lo que ellos reciben y lo que ellos sean capaces de dar cuando salgan del aula será el examen real al aprendizaje por retos que están viviendo.

Francesc Pujol, @NewsReputation

 

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2 comentarios en “De los deberes a los retos.

  1. Hola Francesc no puedo estar más de acuerdo con tu artículo. Y, aunque yo sí soy padre con hijos en el Instituto, profesor de secundaria y bachillerato, sí sé lo que son los deberes, también sé lo que mis alumnos estan aprendiendo por si solos, con mi ayuda, cuando tienen que investigar, decidir, descubrir, debatir, exponer, tomar decisiones, crear… Aprender. Y por eso, todavía valoro mas tu enfoque, al verlo desde fuera, y llegar a su vex a conclusiones aplastantes, que alguien desde dentro corrobora ( con todas las dificultades y «retos» profesionales supone). Enhorabuena

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    1. Vicente,

      Podrás imaginar que me das un alegrón con tu comentario.

      En innovación y valentía educativa los que estáis en primaria y secundaria no lleváis siglos de ventaja a los universitarios. Son muchas de las iniciativas que vosotros estais lanzando las que nos protegen las espaldas a nosotros. Nos servís de coartada y de escudo.

      Muchas gracias por ser de los esforzados que abren camino a pesar de todos los sobrecostes que eso supone.

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