Activar el preguntismo

El preguntismo. Retomo parte de un post publicado en otro blog y añado propuestas de respuesta a la pregunta sobre cómo activar personalmente el preguntismo como aprendiente, si el profesor no practica el preguntismo.

El preguntismo, el arte, estrategia y cultura de la pregunta activa y sistemática ante lo nuevo. El preguntismo como herramienta indispensable de acompañamiento del proceso de aprendizaje real.

Conté en “Hola, aprendiente” que, ante mi sorpresa, el término “aprendiente”, que creía forzado por mí, es término presente en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. No suena la flauta por segunda vez: el DRAE no (re)conoce el término “preguntismo”. Tampoco lo conoce Google, y cae aquí o allá algún tuit, muchos de ellos de un servidor. Estamos por lo tanto en la zona de la provocación, al menos ortográfica.

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Mi descubrimiento del preguntismo

Ferran Adrià es uno de mis referentes profesionales. Le admiro, pero también le escucho, para ver si aprendo. Me apasiona su actual proyecto de indagación sobre los caminos de la creatividad. Gracias a esa andadura, tuve la suerte de poder escuchar en la sesión en la Universidad de Navarra, en septiembre de 2015.

Ferrán Adrià ha sido para mí inspirador. En sentido propio y estricto. El que da la primera acepción no fisiología del término en el DRAE: “Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios, etc”. A Ferran Adrià le debo una idea que le pertenece, y que yo he adaptado para mi uso docente.

Ferran Arià y el preguntismo

Lo conté en Twitter

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El origen del preguntismo es el siguiente: dio una ponencia en la plenaria de un congreso sobre innovación en periodismo. Seguí el evento vía Twitter; debía ser emisión en streaming. Contó que él le debía mucho a los periodistas en su camino sobre la creatividad e innovación en gastronomía; que los periodistas eran factores importantes de promoción de la innovación: porque los periodistas preguntan. Creo que dijo que calculaba que llevaba unas 10.000 entrevistas a lo largo de su trayectoria profesional. Evidentemente, la gran mayoría de las preguntas de los periodistas aterrizaban en terreno totalmente trillado por Ferran Adrià. Sin embargo, siempre acababan surgiendo preguntas inesperadas, insospechadas, que obligaban a Adrià a considerar algo por primera vez, o a verlo bajo una nueva perspectiva, o a permitirle conectar intuiciones. Supongo que a veces eran sus propias repuestas las que le producían esos efectos. Ferran Adrià asignaba un valor importante a esa interacción con los periodistas para entender mejor su propio camino recorrido y para explorar nuevas opciones.

Me encantó y me impactó. Y me inspiró.

Preguntismo en la docencia

El elemento aportado por Ferran Adrià estaba cercano en el tiempo y en mi mente con la experiencia formativa directa vivida con una sesión que tuvimos con Robert Schwartz. Es creador y director del Center for Teaching Thinking (web España, web USA).

Su apuesta es diseñar una educación basada en proyectos, que son preguntas que se formula y resuelve el aprendiente para abordar problemas, bajo la guía del docente.

Esos impactos externos, junto con mis propias dudas sobre lo hecho hasta entonces y mis intuiciones sobre los nuevos caminos a explorar, me llevaron a replantearme activamente el uso de las herramientas docentes. Conseguí diseñar varias asignaturas desde un planteamiento de proyecto a desarrollar por los aprendientes. Pero eso no es legado directo de Adrià, sino de Schwartz.

Con el influjo de los dos me lancé a tratar de impulsar el preguntismo entre los aprendientes de mis asignaturas. Si las preguntas hacen avanzar, hagamos avanzar con preguntas. Es cierto que puedo ayudar a avanzar a los alumnos con preguntas insospechadas sobre la materia vista. Pero es la otra vía la que escogí: diseñar una metodología para forzar las preguntas de los alumnos.

No, no se trata de anunciar que das puntos por la participación, y que esa participación se mide por el número y la calidad de las preguntas en clase. Sé que otros lo hacen, pero siempre he preferido desligar la interacción en clase con la evaluación.

Mi propuesta concreta para activar el preguntismo de los aprendientes es la siguiente: cuando quedan 2-3 minutos para acabar la sesión de dos horas de clase distribuyo a cada aprendiente una octavilla en blanco. En ese lapso de tiempo deben formular una sola cuestión relacionada con lo que hemos visto en clase. Las recojo, y es material que reviso antes del siguiente día de clase. Son preguntas que corrijo y doy una nota. Y les aviso que esas notas forman parte de la evaluación final de la asignatura. Les he asignado un peso de 5 o 10% de la nota final.

Evidentemente, el contenido de las preguntas no está ligado a la comprensión, a lo que no han entendido, sino a lo que han comprendido. Les pido que formulen la pregunta que más les interesa a ellos con respecto a lo visto en clase, y que pueda ser cuestión útil o relevante para otros. Preguntas que conectan con la actualidad, que enlazan con otros aspectos ya vistos anteriormente, pero también preguntas locas, preguntas que no se formulan pero que sí se piensan. Preguntas que no tienen respuesta

Para favorecer y desarrollar su preguntismo, cada semana selecciono las preguntas que considero más relevantes y ricas. Las publico en la cuenta de Twitter de la asigntaura y empezamos la clase siguiente leyendo las preguntas seleccionadas.

Al leerlas, las comento brevemente la mayoría de las veces, pero a veces el comentario se alarga, y se convierte en nuevo diálogo y respuestas buscadas con los aprendientes. Sí, a veces las preguntas me roban el contenido de una clase entera. Recortamos en contenido oficial, abrimos ventanas a pensar juntos las preguntas que ellos han formulado.

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Aprender y preguntismo

El preguntismo no supone una revolución ni en mi docencia ni en los contenidos vistos ni en la carga de trabajo del aprendiente. A mí me quita 2-3 minutos de mi clase, cada dos horas. Comentarlas supone otros 2-5 minutos en la clase siguiente, salvo en esos casos en los que nos quedamos atrapados por preguntas que merecen ser abordadas. Impacto homeopático si se mide por los cambios externos que requiere y provoca.

Creo sin embargo que su impacto es realmente mayor si nos referimos al proceso de aprendizaje. Soy prudente, por lo que no creo que su impacto sea igual para todos. Pero en algunos estudiantes el activar el preguntismo puede tener un efecto beneficioso en la escucha activa en clase, puesto que deben formular una pregunta sobre cuestiones que han entendido y asimilado, y que esas preguntas deben tener entidad suficiente, por lo que no puede basarse en aspectos anecdóticos de la clase.

Los aprendientes pueden avanzar seriamente en el arte del preguntismo. Ir asumiendo la lógica de plantearse de manera sistemática preguntas relevantes sobre los contenidos que van recibiendo, en vez de considerarlos productos muertos que hay que recibir pasivamente y expulsarlos de la misma manera que han sido transmitidos por el docente.

La experiencia me indica que la docencia recibida por los aprendientes puede verse enriquecida, porque puntualmente se tratan temas no previstos inicialmente por el profesor, que sin embargo son juzgados relevantes por este.

Finalmente, la experiencia es del todo satisfactoria por parte del profesor que escribe este post. Recordemos que el contexto inicial es, con las preguntas, provocar ideas y conexiones en que ya sabe (Adrià), para que aprenda más. Este es sin duda el impacto que tiene la introducción del preguntismo en clase. En una clase he tenido 30 sesiones con 20 aprendientes. Son 600 preguntas. En otra, tengo 15 sesiones, con 40 aprendientes. Son otras 600 preguntas. Son muchas preguntas. Me ha permitido descubrir mucho sobre la docencia de los contenidos impartidos en clase. De distintas maneras. Las preguntas dan indicaciones de los temas que más les ha interesado de la clase, o que los ven como relevantes. Permite ver los aspectos que han sido entendidos menos bien (porque preguntan cosas que crees que tú ya has resuelto en clase). Permite, como se ha dicho, abordar en la clase siguiente temas de interés común, no previstos inicialmente.

El legado más importante del preguntismo para el profesor es que aparecen de vez en cuando preguntas que son realmente inesperadas, o preguntas que son sugerentes y que llaman a explorar pistas nunca consideradas hasta entonces. Si se acepta el reto, el preguntismo ofrece al profesor nuevas pistas para explorar en sus propios conocimientos. El preguntismo, en fin, me ha ayudado a ser más consciente de que yo mismo no soy suficientemente preguntista con los conocimientos que transmito en clase. Y que no soy suficientemente preguntista en las cosas que descubro y aprendo. Que siempre se puede ser más preguntista.

Gracias por tanto, Ferran Adrià.

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aprendiente preguntista

Eres aprendiente. ¿Quieres devenir preguntista? Sería genial que pudieras desarrollar tu preguntismo acompañado por un docente, con tus compañeros de clase.

La buena noticia es que no necesitas de nadie más que de tus ganas de aprender para activar el preguntismo en tu proceso de aprendizaje.

Empecemos con un escenario de inversión mínima para activar el preguntismo.

Ello supondrá:

Material: reservar un cuaderno, un Moleskine, octavillas o una app de notas para tus preguntas.

Tiempo: invertir 2-4 minutos de tu vida por semana para el preguntismo. Más tiempo, de manera puntual, para avanzar en las etapas siguientes.

Campo de acción: entiendo que estás en un proceso formativo reglado (estudios universitarios, pero también vale para estudios de enseñanza secundaria). El paso a dar es escoger una sola de las asignaturas que estás cursando. Lo mejor, para conectar el preguntismo con el me gusta/ hago bien del aprendiente (ver) es seleccionar la asignatura cuyos contenidos o manera de tratarla por el profesor te atraigan más. Si ninguna e atrae especialmente, entonces seleccionar la que se te dé mejor. Si ninguna se te da especialmente bien, la que creas que pueda ser más útil para tu desarrollo profesional/personal. Si ninguna te parece suficientemente útil te aconsejo que antes de atacar el preguntismo aproveches para hacer algunos paseos largos, solo y sin móvil para repensar tu proyecto de aprendizaje.

Tenemos esa asignatura. Ataquémosla a preguntas. Toca aplicar método y atarse a él. Después de cada sesión con nuevos contenidos impartidos por el profesor tienes que redactar una pregunta. Una sola pregunta. LA pregunta. ¿Cuál? La pregunta que te interese, te sorprenda, te inquiete, te plantee curiosidad. -No hay ninguna. – No, eso ya no vale; estamos en zona de preguntismo y toca parir esa pregunta. Una posible vía es conectar las preguntas con tus puntos fuertes personales, o tus centros de interés, aunque no estén directamente relacionados con la asignatura (soy más bien creativo, o innovador, o práctico, o idealista, o me afectan mucho los problemas sociales, ecológicos).

En cada sesión, una pregunta. Sin responderla. Sólo el escribirlas, y seleccionar una sola cuestión, sesión tras sesión, semana tras semana, te adentra en el preguntismo. Releerlas.

Si quieres dar más pasos para activar y desarrollar el preguntismo, se pueden seguir vías distintas.

La primera opción es, tras acumular un buen número de preguntas, retomarlas todas. Marcar aquellas que han sido respondidas más o menos en el marco de la asignatura o de tus lecturas sobre la asignatura. Si es el caso, estábamos ante buenas asignaturas pertinentes. Pero las más interesantes son las que no han sido respondidas por lo que se ha visto en clase/estudiado. El reto es seleccionar una de ellas y llevar a cabo el análisis suficiente para conseguir responderla. Y contar el resultado encontrado a alguien ¿Al profesor? No sé, no estoy seguro. Es probable que sea otro el que entienda mejor la pregunta y la respuesta.

Otra opción para obligarse a activar el preguntismo es “engañar” a algún otro colega de clase para que también redacten sus preguntas en cada sesión. Conspirar. Y cuándo se hayan consumido un número suficiente de sesiones reunirse para ver el tipo de preguntas, agruparlas, ver las que ha respondido el profesor, ver las que podría aportar inicio de respuesta alguno de los miembros del equipo. Y abordar entre todos la “pregunta imposible”, la pregunta sin respuesta, o la pregunta que más interese a los miembros del equipo. Y abordarla entre todos.

Si tras unos meses de trabajo preguntista se tienes cómodo y a gusto, el paso siguiente es simplemente expandir el preguntismo en el siguiente semestre a un número más amplio de asignaturas al mismo tiempo.

El preguntismo activa al aprendiente. Si te lanzas a probar el preguntismo, lo que te pido es que me cuentes tu experiencia, de la manera más concreta que puedas. Para que me ayudes a aprender, y para que podamos compartir experiencias que sirvan a los aprendientes que quieran introducirse en el preguntismo. Nos leemos.

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